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Lily
Sullos, después de recorrer varios sistemas solares de esta galaxia,
aceptó una misión en el planeta Tierra. Encontró un
papá y una mamá, después de buscar la combinación
genética adecuada (no había otra disponible): 75% húngara
y 25 % alemana & francesa.
Aterrizó
el 27 de septiembre de 1928 en Budapest, Hungría, a las 15:15
hora local. Luego de lograr respirar por primera vez (gran hazaña
olvidada por la mayoría) se puso a estudiar el terreno. Esto le
llevó años.
Antes de terminar
el colegio secundario, tuvo que escapar de Hungría (invasión
rusa). En Austria hizo dos años de medicina con orientación
astrológica. Entonces escapó nuevamente (del hambre) a la
Argentina en 1948.
Siguió
estudiando en la filial local de la Asociación Mundial de Investigación
de Estadística Planetaria (Astrología) que, por desgracia,
en Argentina no es carrera reconocida. En 1966 fue habilitada para trabajar.
Además, trabajó en periodismo, escribiendo para revistas
(Vosotras, Labores, diario Crónica, 48 fascículos en el año
1985, etc.) y terminó en contrato con la editorial Perfil, para
la que ya hizo 19 libros de horóscopo anual, además de otros
libros (lleva editados cerca de 30) y de colaborar actualmente el las revistas
Mía y Semanario. También editó libros con otras editoriales
y fuera de la Argentina; asimismo efectúa actualmente consultas
personales.
Trabaja con
su hermano Luis, (http://home.ba.net/~sullos)
que es físico.
Hasta ahora
sigue soportando el aire de un planeta que no siempre es respirable, física,
psíquica e intelectualmente. Además,
tiene varias otras aficiones: cocina, gatos siameses, libros de ciencia
ficción (leerlos y escribirlos), jardinería, música,
con relativo éxito.
Su fastidio
principal: cuando mezclan la Astrología con brujería o magia,
o cuando le adjudican militancia política.
Dos personas que más admira en el mundo:
a Bill Gates y a su hermano. Y lo que más llegó a gustarle
en este planeta: el Internet.
NOTA
DE HOLISTICA 2000: Lily Sullos y su hermano Luis son,
ante todo, dos seres maravillosos que hacen gala en todo momento
(como se ve en esta semblanza) de una de las virtudes que los distingue y que lamentablemente se va perdiendo día a día: su excelente
sentido del humor.
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