LA FITOCOCOLUMNA (FITOMEDICINA)
Por el Dr.
Hugo Golberg
Vice-Presidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina
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La glucosa es un
azúcar simple, origen de toda la vida en la tierra, y es a partir de ella
que las plantas -por intermedio de su metabolismo- generan los llamados
metabolitos secundarios, los que en la misma no cumplen un papel
importante, pero que sí son el origen de una gran parte de los
medicamentos que se encuentran en el mercado farmacéutico. Estos metabolitos
reciben el nombre de principios activos de las plantas y entre ellos
tenemos: Todas estas
sustancias son verdaderas moléculas químicas que tienen sobre nuestro
organismo diferentes acciones, las cuales -si son bien usadas- pueden
ayudarnos a solucionar grandes problemas de nuestra salud e incluso
prevenirlos. Pero que si se usan en una forma irracional, pueden en muchos
casos hasta ocasionar la muerte por intoxicación. A pesar de esto último,
tienen grandes ventajas a su favor, sin por esto dejar de reconocer que
los medicamentos de síntesis química también nos pueden ayudar en
determinadas situaciones de nuestra salud.
De la forma en
que preparemos las plantas dependerá su poder de acción. Éstas pueden
ser diversas y cada una se
adaptará a las necesidades, así tenemos:
Puede
ser por infusión o decocción, en los dos casos se usa una sola planta y
el agua es el medio extractivo. Cuando usamos más
de una planta hablamos de tisana. Aquí debemos tener en cuenta no
mezclar partes blandas con duras en el momento de la preparación, y de
tener que usar ambas, hacer una infusión con las blandas y una decocción
con las duras en forma separada y luego
mezclar. Este tipo de
preparación es extemporánea, es decir que se debe tomar en el momento, ya que
si la dejamos se pierden sus principios activos. A lo sumo se puede preparar una cantidad grande
para tomar el mismo día.
Muchas veces el
calor destruye los principios activos, entonces recurrimos a este tipo de
preparación. La maceración
también puede llevarse a cabo en aceite, siendo los indicados el de oliva o almendras
dulces.
Esta preparación
utiliza alcohol común de farmacia. Se pone la planta triturada en un
frasco de boca ancha, a razón de 300 gs. por litro de alcohol, se tapa, se
deja reposar en un lugar oscuro, donde no de la luz durante 10 a 15 días,
recordando movilizar el frasco cada dos días.
Es lo más
conveniente cuando hay que suministrar a niños o ancianos. Se utiliza la decocción
o infusión.
En este caso se
utiliza a la planta desecada y molida en forma de polvo fino, el cual se
puede presentar en forma de comprimido o cápsula.
Éstos pueden ser
blandos, fluidos o secos; en todos los casos se requiere una rigurosa
preparación que solo puede hacerse en un laboratorio. En muchos casos
los comprimidos o cápsulas son preparados con un componente activo de la
planta aislado, el cual ha demostrado durante la investigación ser el responsable
de los efectos terapéuticos.
Compresas
En primer lugar
depende si vamos a consumir la droga vegetal fresca o desecada (se llama
droga vegetal a la parte de la planta que se utiliza como materia prima),
en forma de té, tintura o extracto. En el caso del té,
se debe tener la seguridad que la especie que solicitamos sea la correcta,
que el procedimiento de secado sea el que corresponde, que esté libre de pesticidas, parásitos,
hongos y metales pesados, y por último
que el método de almacenamiento sea adecuado a la planta en cuestión. Para
todo esto existe una legislación de los fitoterápicos que nos protege
contra la mala práctica en su manipulación, y que involucra tanto al
proveedor de la misma como al comercio que la expende En cuanto a la
tintura, si es preparada por la propia persona ésta debe conocer los pasos
correctos de su preparación y tener en cuenta lo dicho en el anterior párrafo
en el momento de la compra de la planta. Los extractos son
los más seguros, pues deben tener en su elaboración una serie de
requisitos que impone la legislación de los fitomedicamentos. Cuando los fitoterápicos
son de venta libre, no tienen que especificar sus propiedades ni tener
indicaciones de patologías que pueden tratarse con los mismos, pero sí
advertir si tiene efectos adversos o interacciones con otros fitoterápicos
o medicamentos de síntesis química que se estén tomando en ese momento. Muchos vegetales
comparten la propiedad de alimento y remedio, la línea que divide un
alimento y medicina no siempre es clara. Se ha propuesto denominar a todo
alimento con propiedades terapéuticas de diferentes formas. Japón los
llama alimentos funcionales (Funtional foods), Estados Unidos
nutracéuticos, en Europa prefieren la palabra farmacoalimentos.
Dr. Hugo Golberg ESTOS ARTÍCULOS
FORMAN PARTE DEL LIBRO “APRENDA A CURAR CON PLANTAS”, DEL CUAL ES AUTOR
NUESTRO COLUMNISTA, Y QUE YA ESTÁ A LA VENTA (7,50 $) |