"ERES IMPORTANTE PARA MÍ..."
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Una profesora universitaria inició un nuevo proyecto entre sus alumnos. Pasó
toda la noche pensando a quién daría ese moño, pero al otro día muy
temprano tuvo la respuesta. Tenía un amigo, un joven profesional que lo
había orientado para elegir su carrera y muchas veces lo asesoraba cuando
las cosas no iban tan bien como él esperaba. ¡Esa
era la solución!. Saliendo de clases se dirigió al edificio donde su
amigo trabajaba y en la recepción pidió verlo. A su amigo le extrañó,
ya que el muchacho lo iba a ver después de que él salía de trabajar,
por lo que pensó que algo malo estaba sucediendo. El
joven ejecutivo regresó a sus labores y ya casi a la hora de la salida se
le ocurrió una arriesgada idea: Le quería entregar los dos moños
restantes su jefe. El jefe era una persona huraña y siempre muy atareada,
por lo que tuvo que esperar que estuviera "desocupado". Cuando consiguió verlo, su jefe estaba inmerso en la lectura de los
nuevos proyectos de su departamento, la oficina estaba repleta de
reconocimientos y papeles. El
joven ejecutivo le respondió que él lo admiraba por su capacidad y
entusiasmo en los negocios, además que de él había aprendido bastante y
estaba orgulloso de estar bajo su mando. El jefe titubeó, pero recibió
con agrado los dos moños, no muy a menudo se escuchan esas palabras con
sinceridad estando en el puesto en el que él se encontraba. El
joven ejecutivo se despidió cortésmente del jefe y, como ya era la hora
de salida, se fue a su casa. El
jefe, acostumbrado a estar en la oficina hasta altas horas, esta vez se
fue temprano a su casa. En la solapa llevaba uno de los moños y el otro
lo guardó en el bolsillo de su camisa. El
jefe preguntó -"¿Dónde está nuestro hijo?"- ; la esposa sólo
lo llamó, ya que estaba en el piso superior de la casa. Tanto
el padre como el hijo se sentaron en el porche de la casa. El padre miró
a su hijo, quien a su vez lo miraba extrañado. Le empezó a decir que sabía
que no era un buen padre, que muchas veces se perdió de aquellos momentos
que sabía eran importantes. El
hijo, con lágrimas en los ojos le dijo: -"Papá, no se qué decir...
mañana pensaba suicidarme porque pensé que no te importaba. Te quiero
papá, perdóname...."- Ambos lloraron y se abrazaron, el experimento de la profesora dio
resultado, había logrado cambiar no una, sino varias vidas, con solo
expresar lo que sentía.... Ese es el poder de uno.... Expresar lo que sientes y darle valor a los detalles de la gente que te ama. Por eso tú para mí... -"¡Eres muy Importante!"- Se
necesita solo de un minuto |