PRESENTACIÓN DE LAS TÉCNICAS
Las técnicas Watsu y Jahara son terapias que se realizan en agua climatizada a temperatura corporal.
El terapeuta sostiene el cuerpo del paciente que flota en el agua, brindándole especialmente un apoyo cómodo y seguro en la zona cervical. La cara del paciente permanece encima del nivel del agua, mientras que su cuerpo está casi completamente sumergido.
En Watsu, se suelen usar unos flotadores que adhieren a los tobillos para permitir que el cuerpo flote con mayor facilidad. En Jahara, se usa un flotador cilíndrico debajo de las rodillas en determinadas maniobras, lo que libera el brazo y la mano del terapeuta permitiéndole realizar estiramientos y manipulaciones de diferentes articulaciones, abarcando así la totalidad del cuerpo del paciente.
El nivel del agua de la piscina alcanza el pecho del terapeuta, que trabaja desplazándose constantemente y creando de esta manera un movimiento en el agua que contribuye a producir el efecto de elongación de la columna vertebral y de las articulaciones del paciente.
El Watsu trabaja meciendo y estirando el cuerpo, utilizando el roce del agua para crear un efecto de masaje en el cuerpo entero. En Jahara, el trabajo sobre la columna vertebral que produce efectos tanto al nivel físico como al nivel neurológico, es uno de los ejes de la técnica. El Watsu juega con diferentes ritmos, alternando el movimiento y la quietud. En Jahara, el ritmo del trabajo es lento y constante, permitiendo alcanzar un grado de relajación muy profundo. Ambas técnicas se pueden usar por separado o combinadas, según las necesidades del paciente y del momento.
El creador del Watsu es Harold Dull, Californiano, profesor y terapeuta de Shiatsu. En aguas termales de California, Harold Dull empezó experimentando los estiramientos y las manipulaciones del Shiatsu, y así creó las bases del Watsu, o water Shiatsu, (Shiatsu acuático).
En los últimos veinte años, fue perfeccionando y enriqueciendo su trabajo, fundó su propia escuela, y se dedicó a formar otros maestros que difunden el Watsu en Norte América, Europa y Japón. El Watsu se usa tanto en el marco de instituciones para la salud como de forma privada y sus beneficios son cada vez más reconocidos y apreciados en numerosos lugares.
La técnica Jahara fue creada por Mario Jahara, de origen Brasileño, pionero en la investigación de trabajos terapeúticos corporales tanto en el agua como en la tierra. Sus investigaciones lo llevaron a explorar técnicas orientales como el Shiatsu, que enseñó durante varios años, y otras occidentales, como la técnica Alexander, la Eutonía, y sobre todo el Watsu. Después de años de práctica con estas diferentes disciplinas, Mario Jahara elaboró una síntesis de sus experiencias, creando un método que se caracteriza por una serie de principios básicos.
CARACTERÍSTICAS DE LAS TERAPIAS ACUÁTICAS
El agua no es solamente el medio en el cual se realizan estas terapias, es el elemento terapéutico protagonista, que guía al terapeuta en sus movimientos, sostiene el cuerpo del paciente, y rige en todo momento el diálogo entre los dos. A través de la observación de la relación que se establece naturalmente entre el cuerpo y el agua, el trabajo del terapeuta es él de un facilitador que amplía y explora esta relación.
El agua infunde a este trabajo sus características: la fluidez, la armonía en los movimientos, el sostén que permite libertad en los movimientos dando al mismo tiempo seguridad, la expansión de la columna vertebral y de todas las articulaciones, la intensidad de la experiencia física y la profundidad de la vivencia emocional del paciente.
En estas técnicas los terapeutas dan la bienvenida a todo tipo de cuerpo, sano o lesionado, liviano o pesado, joven o mayor. De hecho se integran con otras técnicas de rehabilitación para personas con enfermedades neurológicas, traumatológicas o degenerativas. Las personas con síntomas relacionados con el estrés se benefician inmediatamente al recibir sesiones de Watsu y de Jahara. Tanto física como psicológicamente el Watsu y el Jahara abren nuevas perspectivas para el cuerpo y el alma.
ALGUNOS COMENTARIOS
Testimonios de personas que recibieron una o varias sesiones de trabajo acuático :
“Me sentí como si fuera un bebe en el útero de mi madre. La mente desconectó en seguida y viví las sensaciones corporales sin pensar, descubriendo un mundo nuevo, o por lo menos olvidado...”
“Se lo están dando semanalmente a mi hija, discapacitada a raíz de una meningitis cuando cumplió un año. Solía tener espasmos y ahora nunca más. Su cuerpo está diferente, más suelto, su mirada más feliz.”
“Para mi fue muy fuerte. A la diferencia de otro tipo de trabajo corporal donde siento que uno entra progresivamente, todo fue rápido y perdí la noción del tiempo, del espacio, de los límites. Me quedó durante muchos días la sensación de haber experimentado algo muy profundo, en un universo donde no caben las palabras.”
“Me ayudó mucho a darme cuenta donde están los bloqueos en mi cuerpo. Algunas partes de mi cuerpo se movían como si fueran algas, en cambio en otras, sentía con mucha claridad las trabas, las limitaciones. Me quedó una conciencia corporal distinta, una sensación de habitar mi cuerpo más que antes.”
“La experiencia fue intensa. Entré en un mundo marino, vi colores, vi seres marinos, me sentí parte del mundo subacuático. En un momento sentí que si el mundo tuviera que acabarse a mi no me importaba nada, estaba más allá del miedo, de la angustia, de todos los temas de mi vida diaria. Me cambió la visión, me siento más sensible, pero sin la carga del miedo, es extraño.”
“La relajación más espectacular que sentí en mi vida...”
“Fui con un poco de aprensión. No sé nadar, no me gusta tanto el agua, me da bastante miedo. Puedo decir que hubo un antes y un después. Me sentí tan cuidado, que no hubo lugar para el miedo... Siento que pude sanar algo antiguo, y tomé la decisión de aprender a nadar... “
“Sentí que me movía en el espacio, sin gravedad, alucinarte.”
“Me impactó tanto la sesión que recibí que trabajé durante varias sesiones con mi psicóloga acerca de todo lo que me pasó. Fundamentalmente tenía que ver con mi relación con mi mama, y el agua me conectó con el miedo al abandono, la vulnerabilidad, la apertura. No me lo esperaba, soy muy deportista, bastante sólida física y psíquicamente pero bueno, apareció esto, y me siento profundamente agradecida por lo que pude limpiar...”
“Nuevo, diferente, el cuerpo libre de peso y ataduras, los sonidos del mundo submarino, después de la resistencia inicial lo que sentí fue PLACER, un placer increíble.”
Por la Lic. Valerie Gaillard
(Exclusivo para HOLÍSTICA 2000)
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