Uno de los desastres más importantes de estos tiempos es la tala indiscriminada de árboles y plantas de las selvas amazónicas. El resultado de esto lo está padeciendo quien habita este planeta, entre otras cosas el cambio climático, el recalentamiento de la tierra, las grandes lluvias que ocasionan en muchos casos inundaciones y la desaparición de pueblos enteros.
Pero lo más importante es que dentro de esas plantas se encuentran principios activos que desde la aparición del hombre en la tierra le sirvieron para curar sus enfermedades, y aún todavía queda más, ya que las grandes multinacionales de la industria farmacéutica se llevan ese tesoro de la tierra, transformándolo en productos de síntesis, que les rinden grandes ganancias. Todo esto hace que los verdaderos dueños, que son los pobladores del lugar, pierdan un importante recurso para su salud y que cuando lo necesiten no puedan llegar al él por su alto costo en el mercado.
Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), el 80% de la población mundial depende, para la atención primaria de su salud, de las plantas medicinales. Existen alrededor de 250.000 especies de plantas medicinales, de las cuales solo conocemos en parte el 10%, esto nos está hablando de lo mucho que queda por investigar y del gran caudal de futuros medicamentos que albergan estas plantas, las cuales pueden dar solución a la curación de los males que padece el hombre.
Un importante número de personas que habitan este planeta no tiene acceso al más mínimo tipo de atención para su salud y la de los suyos. Ello se debe al alto costo de los medicamentos de síntesis química y a la falta de recursos para acceder a los mismos. Es muy poco lo que se invierte en investigación de las plantas medicinales; en primer lugar porque si se descubre que determinada planta tiene actividad curativa, ésta no se puede patentar a favor de alguien, porque es patrimonio de la humanidad y cualquiera puede hacer uso de la misma, lo cual no es redituable para la industria del medicamento. En segundo lugar, el precio final de este producto es muy bajo para las ganancias que se quieren obtener. Pero hay algo a favor y es que la síntesis ya se esta acabando y su costo es altísimo, esto lo sabe la industria y por eso se está volviendo de a poco a las plantas como recurso para futuros medicamentos.
No podemos negar que la poca investigación que se realiza con las plantas medicinales ha demostrado que sus principios activos son la base de medicamentos que pueden dar solución a enfermedades que muchas veces se dan como incurables. Por otro lado, son cada día mayores las cifras de individuos con patologías generadas por la medicación indiscriminada sobre la base de productos de síntesis química, lo cual ocasiona gastos importantísimos al Estado.
Ya existen diversos convenios entre las multinacionales, universidades y los habitantes de las tierras donde se descubre tal o cual planta con propiedades farmacológicas, por los cuales en primer lugar se le debe devolver a los pobladores de esas zonas una parte del dinero que genera la comercialización del producto derivado de esas plantas, y por otro lado se debe preservar las especies vegetales, evitando su extinción, y cada vez que se destruya o quite de la tierra una planta, se deben cultivar dos de la misma. Esto hará que un patrimonio tan importante, como lo son las plantas medicinales, no desaparezca y continúen estando al servicio de la humanidad.
Muchos son los países que ya están implementando el uso de plantas medicinales, en sus diversas formas galénicas, para la atención primaria de la salud. En este proyecto están comprometidos en forma conjunta, los diferentes gobiernos, universidades, industria, ONGs, y la comunidad. Todo esto es apoyado en forma permanente por la OMS, quien provee recursos económicos para este plan, como así también incentiva la investigación en esta materia.
Europa, por tener una tradición milenaria en el uso de plantas medicinales, es donde más avanzada está la investigación al respecto. Tal es así, que en muchos países se dictan cursos de grado y pos grado de la especialización y es cada día mayor el número de profesionales de la salud que las prescriben. Alemania es el país donde más se trabaja en este tema, luego le siguen Inglaterra, Francia, Italia, España, etc.
En América, en países como Brasil, México, Guatemala, Perú, Chile y otros se está comenzando a implementar leyes y recursos que avalen y protejan a las plantas medicinales, así como día a día se están incorporando a la clínica diaria y en especial en atención primaria.
En nuestro país hemos presentado un proyecto de atención primaria de la salud, en el cual se contempla la mejor forma de prevenir las enfermedades más comunes, basado en la experiencia de otros países donde ya se esta implementando este tipo de atención. También en dicha presentación se hace hincapié en la concientización de la población sobre el uso de las plantas medicinales, y evitar la automedicación. Se compromete a las autoridades sanitarias a que den todo el apoyo para que el mismo se pueda llevar a cabo, se involucra a las universidades para que generen cursos de formación a los profesionales de la salud, y se recurre a la industria nacional para que provea al Estado de productos fitoterápicos a bajo costo, pero donde se certifique la calidad, eficacia y seguridad de los mismos.
No podemos dejar de mencionar que en Argentina desde hace 2 años contamos con decretos que legalizan y legislan el uso de los fitomedicamentos. En ellos de establece qué es un fitoterápico, y se describen los diferentes controles que debe tener la planta desde su cultivo, hasta su recolección; lo mismo con respecto a su elaboración, conservación y almacenaje. Queda bien establecido cuáles son las plantas autorizadas y cuáles las del listado negativo.
Todo esto traerá como consecuencia disminuir el costo que significa la atención primaria, y de esta manera ahorrar dinero al Estado, crear nuevas fuentes de trabajo -generado en todo el espectro que va desde el cultivo hasta la industrialización del producto- y por último incentivar a los pequeños agricultores para que cambien los cultivos tradicionales por el de plantas medicinales, ya que éstas tienen un buen mercado internacional y nacional, en este último caso viabilizado por este proyecto. Creemos que este es el momento indicado para poner en práctica estos tipos de proyectos, que contribuyen a mejorar la calidad de vida de la población, generar recursos para la mediana empresa, proteger el patrimonio nacional y ahorrar dinero en el gasto que significa la salud, sin por ello dejar de lado la eficacia y calidad de la prestación.
Dr. Hugo Golberg
Vicepresidente de la Asociación Argentina de Fitomedicina
Miembro vocal De la Sociedad Argentina de Antropología Médica (AMA)
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