El duelo de mis mayores también les recordaba a ellos que alguien ya no estaba, no como ahora, que pareciera que queremos esconder o negar la desaparición de nuestros seres queridos, ya sea por que fallecieron o por otras formas más modernas y tan frecuentes como lo son la separación, el divorcio y otras versiones de lo mismo. La ropa oscura te ponía frente al hecho ocurrido con crudeza y sin disimulo, o sea, lo tenías que aceptar y lo tenías que sufrir como Dios manda.
A medida que fui creciendo, perdiendo padres, abuelos amados no sanguíneos, sobrinos, cuñados, amigas, fui descubriendo que cuando yo no escondí mi dolor en la explicación pseudointelectual o metafísica de la muerte, sino lisa y llanamente sufriendo, ese dolor no fue tan intenso. Cuando no me hice esas preguntas estúpidas que muchos nos hacemos frente a lo irreparable, o cuando al menos no intenté responderme, también ese dolor fue menor.
O sea, cuando me dediqué a sufrir, ese sufrimiento fue menor. Se contaminó menos.
Me parece que hoy hacemos la vista gorda a muchos duelos con la intención de no sufrir y esa carga pesada nos queda guardada adentro y cuando menos lo esperas aparece frente a tu cara como esas facturas impagas, que cada tanto te reclama alguna de nuestra compañías de servicios públicos. No te voy a decir que el efecto es el mismo, pero se recibe un golpe.
Yo creo que deberíamos hacer un duelo de cada cambio importante de nuestra vida, fíjate en este momento la cantidad de gente que sufre cambios en su trabajo: despidos, reducción de salarios, traslados al interior o a otra planta que queda del otro lado del globo terráqueo. Si no se hace el duelo no se aprende.
Si a tu hijo se le murió el hámster y sales corriendo a comprarle otro para que no sufra, (del mismo colorcito si es posible)... ¿Qué le estás enseñando? ¿Será por eso que hoy se hacen menos velorios? ¿Los desencarnados estos serían padres solícitos que salían como locos a conseguir un gato lo más parecido posible o lo que consiguieran? Mmm...
En mi trabajo con Integración Psicoespiritual® ayudo a mucha gente a superar duelos y veo que lo logran cuando aprenden a sufrir y a aceptar la pérdida, el cambio. Salen del dolor enriquecidos. Bueno, para eso es el dolor, solo que a veces hay quienes se quedan como estancados en él y caen en una rueda que no para de girar, pero no avanzando, sino en el mismo lugar. Así no se aprende...
A veces el duelo es muy difícil de superar y no hay una respuesta positiva, en esos casos recurrimos a una regresión al período de gestación o, si es necesario ir más atrás aún, a una vida anterior. Puede ser que nos encontremos con que el vínculo ya venía desde antiguo y por eso la dificultad.
Esa puede ser una oportunidad de oro, ya que si logramos que el consultante vea cómo desencarnó en esa vida, y que le ocurrió después, le resulta mucho más fácil aceptar en caso de que el duelo sea por una muerte, que a partir de esa experiencia, ya no la podríamos llamar más así, ahora sería una desencarnación.
Para que te des una idea de lo importante que es esto imagínate que alguien te dice: -“Si haces esto, no le vas a tener más miedo a la muerte. Vas a ver que es un cambio para bien. Vas a tener la certeza de que ya estuviste aquí y que volviste”.
Bueno, yo te lo digo: Si haces una regresión lo vas a descubrir por ti mismo.
Me despido pidiéndole a Dios que nos bendiga a ti, a mí y a nuestras familias.
Por el Prof. FERNANDO ANDREETTI
Exclusivo para HOLÍSTICA 2000
| < Prev | Próximo > |
|---|





