Un nuevo concepto en fitomedicamentos esta siendo tenido en cuenta por la ciencia moderna; estos reciben el nombre de “adaptógenos”.
Se denominan de esta forma a todas las plantas que en forma inespecífica incrementan la energía de nuestro organismo, sin importar como se encuentre en ese momento. A su vez también mejora la actividad cerebral, aumenta la acción del sistema inmunológico, del corazón y los sentidos.
La forma en que se conocieron estas plantas fue -como ocurre con los grandes descubrimientos- observando el comportamiento de los individuos, en este caso el de los Vikingos: estos ganaran o perdieran una batalla siempre volvían de la misma forma, es decir alegres. Así llamó la atención de los científicos, quienes comenzaron a buscar la razón del mismo y descubrieron que se debía a una planta que tomaban en forma de té, la cual era un adaptógeno.
Estas últimas tienen la propiedad de adaptar a nuestro organismo a toda situación de estrés, tanto interna como externa, no permitiendo que se desequilibre. Lo curioso este tipo de plantas es que crecen en climas totalmente inhóspitos, como ser temperaturas extremas -tanto calor, como frío- pero así y todo se reproducen en forma totalmente normal, sin que las afecte esta condición externa.
Quienes primero comenzaron a investigar este tipo de plantas fueron los científicos rusos con el Dr. Israel Brekhman, considerado el padre de los adaptógenos. Esta científico profundizó los estudios sobre la propiedad de estos vegetales con respecto a la resistencia inespecífica de nuestro organismo y el poder de recuperación luego de una prueba de alto rendimiento. Con quienes primero experimentó estas propiedades fue con los deportistas rusos, en competencias que requerían un mayor esfuerzo que el normal, observando que los mismos tenían una mejor recuperación y rendimiento comparados con aquellos que no tomaron este tipo de producto natural. Algo importante a destacar es que estas plantas no son drogas adictivas ni generan efectos adversos y no están prohibidas como los estimulantes, ya que no lo son ni actúan como estos.
Otro tipo de investigación se llevó a cabo con los astronautas -los cuales están constantemente sometidos a todo tipo de cambio tanto interno como externo- y el resultado es que resisten mejor con el consumo de los adaptógenos.
Muchas son las plantas que hoy en día actúan como adaptógenas, entre ellas tenemos al Lapacho y el Ginseng. La primera oriunda de nuestras tierras, siendo la segunda originaria de Oriente.
Con respecto al “Lapacho”, cuyo nombre científico es Tabebuia impetiginosa, su hábitat abarca desde México hasta Argentina en las Provincias de Corrientes, Chaco, Formosa, Tucumán y Misiones, encontrándose también en Paraguay y Brasil.
Su utilización en América del Sur fue realizada por los diferentes grupos aborígenes de la zona, en épocas precolombinas, con diferentes usos entre ellos: problemas circulatorios, fiebre, artrosis, disturbios intestinales, tumores, etc.
La ciencia moderna descubre que sus compuestos activos -entre ellos el lapachol y la lapachona- tienen actividades importantes sobre todo nuestro organismo. Hoy en día es considerado un verdadero adaptógeno, ya que estimula en forma inespecífica a nuestro organismo y actúa como un tónico general, mejorando el rendimiento físico ante cualquier esfuerzo a que es sometido y permite a su vez una mejor recuperación.
Con respecto al Ginseng, esta es una de las plantas adatogénicas más estudiadas y con resultados efectivos más comprobados como tal, formando parte de fórmulas de productos para la recuperación de enfermos crónicos o como estimulante natural y sin efectos adictivos.
Otras de las plantas con actividad adaptógena es el Eleutherococcus senticosus o siberiano, el mismo demostró tener una amplia acción sobre nuestro organismo, entre ellas: aumentar en forma inespecífica la actividad física e intelectual, mejorar el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, permitir una mejor recuperación ante un esfuerzo o enfermedad crónica, protegernos de las enfermedades cardiovasculares, incrementar la visión, etc.
También son consideradas adaptógenas la Schizandra cinencis, la Pfaffia paniculata (oriunda de Brasil), la Maca o Lepidium piruvianum de Perú, la Equinacea o Echinacea purpurea-angustifolia, entre otras. De esta forma la naturaleza nos está brindando un grupo de plantas medicinales que nos permite afrontar las vicisitudes de nuestro tiempo sin desestabilizar a nuestro organismo y lo hacen en forma holística, es decir integralmente, sin tener en cuenta la condición en la que nos encontramos. Su acción es bidireccional, o sea que al tener acción A y B, actuará de una u otra forma de acuerdo a la necesidad de nuestro organismo.
Asociación Argentina de Fitomedicina
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