Luego de 25 años de carrera como coordinadora y terapeuta, he co-creado esta técnica de trabajo corporal y espiritual, con un grupo de maestros y maestros guías de luz. Es co-creada y no simplemente canalizada, pues se me ha indicado especialmente que yo debía realizar los diseños y la integración técnica, solicitando aprobación en cada aspecto.
Abarca diferentes técnicas orientales y occidentales, ejercicios canalizados, meditaciones, visualizaciones, experiencias guiadas e improvisaciones.
Y se basa en los siguientes conceptos: El cuerpo es un traje del cual debemos des-identificarnos para progresar espiritualmente, pero es también una casa que habitamos a medias. Sólo instalándonos plenamente dentro de su contorno lograremos anclar las energías sutiles en nuestra realidad.
Se desarrolla de la siguiente forma:
A través del movimiento y la quietud se exploran las múltiples dimensiones del ser. Se comienza por reconocer la forma de nuestro cuerpo físico, sus contornos y volúmenes. Luego, al entrar en el campo energético, la percepción varía en forma significativa. Entonces se aprende a diferenciar las sensaciones en cada cuerpo y nivel.
El paso Imprescindible es echar raíces. Hay una creencia errónea que lleva a pensar que “volar”, estar en el aire, es más elevado que estar "abajo". Esto trae dificultades cotidianas a los buscadores espirituales, que chocan contra las paredes al levantarse, equivocan la dirección del colectivo, y se olvidan la agenda en el auto. Conectando la energía a tierra se puede lograr una mayor expansión sin perderse a sí mismo en el intento.
Luego se aprende a dejarse guiar por las energías de luz. Nos damos cuenta de qué significa soltar a fondo la tensión y confiar. Desde las primeras clases se busca el contacto de cada uno con sus maestros guías. Ellos son la mejor garantía de que el camino a recorrer será el correcto. A cada instante nos brindan enseñanza y sanación. Danzar el amor que nos transmiten es una experiencia sublime.
Avanzamos hacia el desarrollo de nuestra capacidad creativa. Hacernos cargo de nuestras capacidades como instrumentos para cumplir nuestros anhelos, demanda un largo aprendizaje. El objetivo es asumirse como responsable feliz de lo creado.
Transformar las emociones en sentimientos es un gran paso. Habrá momentos de barrer y limpiar oscuridades del alma, danzar con golpes y puñetazos, soltar amarras con el pensamiento, dejar caer una lágrima atrapada. Pero nuestro mayor logro será la expansión, y eso implica divertirnos, reír y disfrutar. Encontrarte con tu alma es el salto mayor.
Danzar con otro va mucho mas allá, en esta técnica, de lo que se haya aprendido en expresión corporal. Se trata de ser valientes, de abrir nuestro corazón al encuentro, de poder mirarse a los ojos y respirar juntos, de leer un poema para que un compañero baile su verdad, de respetar tiempos y distancias ajenas, de saberse entero, de saberse unidos...
La danza es vida en movimiento. Festejemos...
Gabriela Golub
Terapeuta Corporal – Musicoterapeuta - Sanadora
(exclusivo para HOLÍSTICA 2000)
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